Da la impresión de que, estimulados por las constantes protestas de todo tipo y calibre, que tienen lugar a diario en la plaza Independencia, una jauría -al parecer enamorada- avanzó por Laprida primera cuadra sin importarle que un par de taxis avanzaban por esa calle. Estos debieron detener su marcha ante el insólito cortejo.
Los perros cortaron el tránsito
LA GACETA / JOSE INESTA